2 comentarios en “Poema 156

  1. … eutimia que nutres
    mis anhedonias:
    ¡prolóngame!

    ***

    p.d.: Acabo de enlazar con una entrada en Meneame que me ha recordado a ti. Mi concepción del mundo pasa por abjurar de toda condición de súbdito y abrazarme a posturas de gestión común de la cosa pública; pero, algo que leo de lo más hondo de mis convicciones, si tú, principito, abrieras un reino en un territorio: sería el primero en inmigrar y buscar tu corte para acercarme a tu trono y arrodillarme y mostrar mi nuca descubierta a tu espada. La parte libertaria que hay en mí te agradece que no lo hayas hecho. Por otra parte, yo también tengo, junto a mí, mi propia rosa (que es reino).

    Respecto al contenido de la entrada en Meneame, agradecer mucho el tono didáctico. Increíble sensación de dejavú y de afinidad cuántica en el sentido de simultaneidad de realidades, vidas paralelas y engarce multidimensional (Maslow, pirámide aquí) de las trayectorias personales.

    Sabes que de mayor quiero ser escritor y la tendencia y la deformación profesional sostiene en el día un: … ¿y si hubiera tomado aquél otro camino? ¿y si hubiera…? ¿y si no hubiera…? En la conversación de comentarios, se describen síntomas, fases, prescripciones químicas, pasajes emocionales y narraciones en primera persona de experiencias sentimentales.

    Efectivamente, a veces, lo bueno de vivir un entorno social desestructurado y desmantelado por la crisis social, refiriéndome a que los miembros componentes del tejido familiar y social se hayan viviendo sus días mucho más preocupados por no caerse de la vida, por sostenerse con uñas y dientes, ni que sea una jornada más, peleando al minuto por el pan y la cama del día que casi ningún lunes se le presupone a la semana, buscando en época de frío cómo calentarse y buscando en época de calor cómo beber y lavarse; mucho más preocupadas en estos menesteres mundanos, mondantes y lirantes que en juzgar o castigar o amonestar una conducta por histriónica, delirante, payasa, asocial o directamente nociva para el común en plan bomba seta, en plan bomba de neutrones. El depresivo unipolar se aferra a la angustia o a la felicidad y performa su fervor religioso a su Pan gnóstico autocreado. El depresivo bipolar baila radicalmente el mismo baile que cualquier domador de eutimias mantiene templado para (Derrida aquí) mandar sobre el animal pan autocreado y encarcelarlo, con irrisión.

    No me extiendo, lo que se trata aquí simplemente es en lanzar, desde la isla donde vivo recluído, Robinson, otro mensaje dentro de botella, y arrojarlo a los arrecifes de tu obra.

    Larga vida.

    1. Emocionas, querido J’aime. Que no es poco.

      Haz caso al Dragón, quien sabe mucho más de escritores que yo, ya sabes lo que te dijo… ergo, PERSISTE.

      En otras palabras: no seas avaricioso, esto es, parco para contigo mismo y, de isla a isla…:

      DATE.

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