La Hiperia – Nuevo paradigma psiquiátrico

Javier Álvarez, doctor en Filología y en Psiquiatría, con 39 años a sus espaldas atendiendo a enfermos psiquiátricos, ha elaborado una hipótesis –la Hiperia– que permite explicar los fenómenos psíquicos -llamados hasta ahora enfermedades mentales- de otra manera. La aceptación de su hipótesis supondría una total transformación de la psiquiatría tal como la entendemos ahora. La Hiperia, en lugar de catalogar los trastornos mentales como una desestructuración o caída de la conciencia, los define como una hiperestructuración, o una elevación del nivel de la conciencia. En lugar de definirlos como enfermedades, los describe como una función cognitiva en que la conciencia alcanza un grado superior de estructuración, de ahí el término de HIPERIA, del uso del prefijo HIPER, que significa demasiado o excesivo.

Podemos llamar HIPERIA al encendido en el cerebro de un gran número de neuronas a la vez, que hacen emerger a la conciencia una serie de vivencias psíquicas repentinas, automáticas y muy intensas. Estas sincronías, implican un corte brusco del normal discurrir de la conciencia que, quedando de pronto fuera del control de la voluntad, permite la irrupción de una penetrante vivencia pasiva que es experimentada siempre por el sujeto como algo extraordinario que le llena de asombro y extrañeza. Las personas que tienen estas vivencias extraordinarias –o hipéricas- disponen de un caudal fantástico de experiencias que tienen que expresar como pueden, más allá de la razón, sea mediante símbolos o sea mediante cualquier tipo de arte o expresión creativa.

Este descubrimiento ha impulsado al Dr. Javier Álvarez a la creación de la Fundación NUEVA PSIQUIATRÍA, para reformar de arriba abajo, la atención psiquiátrica en España.

17 comentarios en “La Hiperia – Nuevo paradigma psiquiátrico

  1. HIPERIA Y CREATIVIDAD

    El apasionante tema de las imbricaciones entre creatividad y enfermedad mental es tan antiguo como la propia historia de Occidente. Ya Aristóteles, hace más de dos mil quinientos años, se planteaba esta enigmática relación, en su famoso problema XXX, en los siguientes términos:

    “¿Por qué razón todos aquellos que han sido hombres de excepción, bien en lo que respecta a la filosofía, o bien a la ciencia del estado, la poesía o las artes, resultan ser claramente melancólicos, y algunos hasta el punto de hallarse atrapados por las enfermedades provocadas por la bilis negra?” (Aristóteles. El hombre de genio y la melancolía. Barcelona: Quaderns Crema, 1996).

    Nuevapsiquiatría ha dado su propia respuesta tentativa a este enigma mediante la elaboración de la hipótesis de la hiperia. Conforme a la misma, las vivencias extraordinarias que aparecen en nuestra mente en determinados y concretos estados de conciencia no serían debidas a enfermedad melancólica, ni a ningún otro estado psicopatológico, sino a una función cognitiva de nuestro cerebro que nos procura experiencias intuitivas, clarividentes y telepáticas.

    Este novedoso planteamiento ha quedado bien resumido en una publicación que hicimos en el años 2001 y que se titulaba “Neuronal hypersynchronization, creativity and endogenous psychoses” (Med Hypotheses. 2001;56:672-85).

    Lo que sorprende, y es ahí donde queremos centrar ahora la atención del lector, es que esta atrevida —incluso provocativa— hipótesis está siendo replicada por un cada vez más abundante número de investigaciones científicas que apuntan precisamente hacia esa dirección: la imbricación y/o superposición entre creatividad y fenómenos psíquicos “psicopatológicos”.

    Así, en una monografía titulada “Creativity”, y publicada en 2010 por Silva y Kaufmman en la editorial Cambridge University Press, sostienen que “algunos campos de la creatividad se encuentran asociados con determinadas formas de psicopatología”.

    A su vez Kyaga, Lichtennstein, Boman et al., en un artículo publicado al año siguiente (Br J Psychiatry. 2011;199:373-9) afirman que “los pacientes con esquizofrenia y trastorno bipolar, así como sus familiares, se encuentran sobrerrepresentados en ocupaciones creativas”.

    Por su parte R. A Power, S. Steinberg, G. Bjornsdottir et alt., en un muy reciente artículo publicado en Nature Neuroscience, concluyen que creatividad y psicosis comparten las mismas raíces genéticas (Nature Neuroscience 2015;18: 953–955).

    Siempre habíamos pensado que, caso de que la hipótesis de la hiperia llegase a ser aceptada algún día por la comunidad científica, habría que aguardar para ello más de dos mil años, tal y como ocurrió por ejemplo con la hipótesis del heliocentrismo de Aristarco. Pero a la vista de esta abundancia de nuevos estudios en busca de las interrelaciones entre creatividad y “psicopatología” quizá… ¡baste un milenio para que la verdad se haga patente por sí misma!

    https://es-es.facebook.com/nuevapsiquiatria/photos/a.306869482765700.74221.305039059615409/863548967097746/?type=3

  2. Como siempre no es una verdad absoluta. En todo caso hay que estar muy atento a lo que te hacen sufrir y porqué muchos fenómenos y conjuntos de fenómenos psíquicos o cuadros psíquicos más o menos concretos (llámeselos o no enfermedad-patología…que es también importante, claro). No es la simplicidad de que “si te hace sufrir no es bueno”, no…es que el sufrir dice cosas. Incluso te dice porqué es absurdo sufrir (cuando lo es).

    Esos conjuntos de fenómenos psíquicos, enfermedades o no, no son algo positivo ni son algo negativo…depende.

    En todo caso es agradable leer ciertas cosas 🙂 …siempre que esto no termine degenerando (o ya nazca degenerado, que no lo se) en algo así como un superficial elogio de la locura donde irresponsablemente se banalice -se le quite sustancia- a la, grandeza, terrible variedad y enorme complejidad -y quizás infinitud- de la psique humana y, de paso, se pierda de vista aquello en lo que reposa, de lo que se nutre y forma parte.

    Ciertos problemas u oportunidades (o ambas cosas a la vez) no te hacen forzosamente mas sabio con todo lo que algo así puede implicar.
    Sencillamente es otra forma de ver algo diferente.

    En todo caso no todo serían funciones cognitivas de nuestro coco que nos quiere salvar el culo o mostrar la belleza de la existencia…o sí…el problema es como sea uno capaz de vivirlo-comprenderlo-etc.
    Con todo -y dicho un poco aparte- no estoy yo por las ópticas demasiado románticas, new-age, cándidas o sencillamente deshonestas.

    Salud(O.S.) y Abraxas

      1. A mi también me cuadra más que la visión tradicional que los “lobbies” tanto han apoyado en que dividen a los individuos entre buenos y malos, correctos e incorrectos, sano o enfermos, útiles o defectuosos. No quieren que conozcamos la verdad porque se les fastidiaria el chiringuito. Maldito gurú de la tribu…

  3. No me entendiste del todo. Ya se que es una hipótesis pero toda hipótesis aspira a ser verdad (al menos en un área concreta y bajo unas leyes o condiciones o estímulos o…) Sencillamente creo que, grosso modo, es un poco superficial por lo que he visto.
    Y hablo como hipótesis. Si tienes más información por ahí, sagradece 😉

    Sencillamente se trata de expandir-se no de quedarse en lo nuevo sino de hacer viejo lo nuevo constantemente.
    Y por aquí, como por otros lares me parece ver bastante conformismo. No hablo de ti, conste, pues no lo veo tan claro, sino de algunos parroquianos de esta casa 😄

      1. o comparativa…

        :p :p :p

        “Agrippa en sus Tres libros de filosofía oculta:

        El humor melancólico cuando es batido, arde y se agita propiciando una locura que conduce al conocimiento y la adivinación, especialmente si es ayudada por el influjo celeste, particularmente de Saturno… Por la melancolía, dijo Aristóteles, algunos hombres se hacen divinos, y otros poetas.”

  4. El castillo de naipes está colapsando por fin. Un síntoma que me hizo gracia fue abrir la sección dominical del ABC y, curioseando, encontrar una entrevista a uno de los creadores del DSM que, actualmente, está en contra del exceso de medicación y de diagnósticos innecesarios debidos a intereses farmacéuticos, entre otras cosas. Todo esto al hilo de la renovación y ampliación del ignominioso DSM-5. Recuerdo un viaje con una amiga que recién se compró el DSM-4, por unas prácticas de psiquiatría o no sé qué, y durante la vuelta de Granada descubrí que es posible que padezca un montón de enfermedades mentales. Luego comentándolo me dijo que no, que es normal, que el problema es cuando esos estados mentales influyen negativamente en tu vida.

    ¿Y quién traza la línea de lo negativo-positivo?

    No quiero rayarme más porque este tema no se puede zanjar en dos párrafos, pero me pareció muy serio en el momento en que empecé a conocer la figura de Nikola Tesla. Tiene sus luces y sombras, pero nadie puede negar que ha sido el inventor del siglo XX y, otra cosa muy importante, que estaba loco y era un inadaptado según los estándares modernos(quien necesite detalles morbosos que los busque). Hoy a Tesla se le medicaría desde las primeras visiones en su adolescencia, tildándolas de creaciónes mentales que, aunque lo fueran, llevaron a ese colgao a descubrir geniales maneras de aprovechar la energía natural que nos rodea y consiguió transformar el mundo entero.

    ¿Dónde están los Teslas modernos? Algunos habrá sueltos y trabajando, que ningún metodo de dominación y control es perfecto, pero temo que los más geniales, y por lo tanto los mas locos, tengan las mentes castradas químicamente. Por su seguridad y por la nuestra, por supuesto.

    No quería terminar de manera tan pesimista, y menos ahora que parece que se avecinan vientos de cambio. Por si acaso rememos también un poco, que nunca viene mal. Dice Escohotado que la cruzada farmacrática acabará como las anteriores, entre susurros. No mueren públicamente en un gran ritual glorioso y redentor. Nunca se reunirán los psiquiatras más importantes del mundo en un congreso y anunciarán que estaban equivocados todo este tiempo, si no que con el tiempo aparecerán como lo que son: procedimientos inútiles como quemar brujas y cosas por el estilo.

    1. Gracias por tu más que interesante reflexión, K.

      Con entender muy bien lo que describes, así y todo, yo he de decir que le debo la vida al carbonato de litio, al aripiprazol y a la lamotrigina. Quiero decir, igual habría una forma de sobrellevar mi “trastorno” sin farmacracia, pero yo no la conozco.

      Bueno, sí la conozco: consistiría en ponerse en las manos del Dr. Javier Álvarez -en cuya ciudad no resido- en consulta privada, estando él disponible las 24 horas del día ante una posible recaída si me retirase la medicación.

      Por la Seguridad Social, en la que te dan cita cada 4 meses (2 con mucha suerte), eso es sencillamente imposible.

      Afortunadamente para mí, no considero estar castrado químicamente, sino simplemente estable. ¿Sería más “genial” sin medicación? Quizá sí, quizá no. Pero también sufriría más. En fin, es lo que hay.

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