Tarot Evolutivo de Marsella: Introducción.

 

Tal y como yo lo concibo, el Tarot para mí es una herramienta proyectiva.

Mi particular idea al respecto es que el Tarot no es más que un ESPEJO en el que se proyectan y reflejan el Estado de Con[s]ciencia de la Realidad del consultante, el Estado de Con[s]ciencia de la Realidad del tarólogo y lo numinoso -cualquier cosa que sea lo que eso signifique-, para un espaciotiempo correspondiente al AQUÍ y al AHORA.

Curiosamente -o no tanto-, y por paradójico que pueda parecer, mi postura al respecto es de un escepticismo radical. Esto, explicado, quiere decir que, racionalmente, no me planteo la certeza epistemológica de la lectura o el mecanismo por el que lo percibido funcione o deje de funcionar. En ocasiones, sin embargo, ante la subjetiva semántica que percibo en una tirada, no puedo evitar que la perplejidad desde lo racional me asombre.

A modo de ejemplo, la vez que recientemente me salieron, para dos personas distintas y dos consultas diferentes, las mismas cartas en el mismo orden, en el mismo día, ambas tiradas seguidas la una de la otra. Como suena. Shocked

En estas ocasiones, racionalmente escojo no plantearme ni analizar lo observado buscando una explicación por lo raciológico, pues sé que no la encontraría.

Hago mío el aserto de Buda en el Dhammapada: Verdad es lo que es Útil.

Es decir, si lo que leo me resulta útil, como fuente de posteriores reflexiones o nuevas preguntas, lo tomo. Si no observo nada útil, lo desecho. Así de sencillo. Y sí, obviamente, son muchas más las veces que encuentro algo útil que las que no, otrosí, para mí no tendría excesivo sentido seguir profundizando y aprendiendo con él. Quiero decir, hasta ahora, personalmente siempre le he encontrado utilidad a todas y cada una de las tiradas que he practicado.

Si se trata de una utilidad “objetiva” o “subjetiva” al análisis científico, me es indiferente. Si se trata de una autosugestión o verdaderamente corresponde a una realidad objetiva lo que percibo en las cartas, también me es indiferente. Mi único parámetro de evaluación es la utilidad que recibo de cada lectura.

La intuición y sólo la intuición, unida a ciertas experiencias eSotéricas -las eXotéricas no me interesan-, me dice que durante una lectura de Tarot, en el Estado de Con[s]ciencia adecuado es posible acceder al Incon[s]ciente Personal y a lo que Jung daba en llamar el Incon[s]ciente Colectivo. ¿Un almacén Universal de Información? ¿Los registros Akáshicos? ¿Simplemente una estructura fractal de nuestra Con[s]ciencia? No lo sé. Ni me importa.

El tarólogo crea su caos particular barajando las cartas. El consultante crea su caos particular escogiendo los números. Entropía. ¿Será el caos una vía para acceder a determinados Mapas del Territorio Realidad residente en el Incon[s]ciente por medio de la intuición o acaso las cartas reflejen el mismo Territorio? No lo sé.

En cada tirada hay dos partes. La morfosintáctica, consistente en interpretar las cartas conforme a unas reglas, derivadas ya no sólo de lo que se ha podido estudiar o leer acerca de ellas sino, muy especialmente, conforme a la carga semántica con la que el tarólogo experimenta y vive cada carta.

Y por otra parte está la semántica o interpretación que emerge de la morfosintaxis.

Por otra parte, personalmente no concibo las reglas como fijas, sino como mutantes. Es decir, el significado de una carta puede variar para el tarólogo a lo largo de su vida. El “Universo” (disculpas de antemano si resuena a “new age”), el Incon[s]ciente Colectivo o eso que sea con lo que se contacta, comprende la propia comprensión que tiene el tarólogo de cada carta y juega al uso.

Es decir, personalmente, parto de la base de que, independientemente del Estado de Con[s]ciencia tanto de tarólogo como de consultante, las cartas que salen son las cartas que deben salir y ningunas otras.

Del igual forma, cualquier tirada, por definición tiene infinitas interpretaciones. Y, esto, en mi opinión, es muy importante tratar de comprenderlo: siempre y cuando nos atengamos a la morfosintáxis presentada, no existe una interpretación ÚNICA o más ni menos válida que otras.

Bien cierto es que en ocasiones, en función de la intuición del tarólogo, una interpretación se presenta como muy fuerte o evidente, sin saber muy bien explicar el porqué.

Cuando estoy en proceso introspectivo, me gusta sacar varias lecturas para una misma tirada, pues, para mí, es la mismísima metáfora de que la Realidad puede ser aprehendida desde infinitos puntos de vista.

Igualmente, me gusta plantear una lectura de tal forma que haga de mero traductor de la morfosintáxis de las cartas, presentando los diferentes enfoques al consultante, puesto que toda tirada se puede cargar desde una lectura positiva o negativa, aunque yo más bien preferiría la terminología de un análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas, Oportunidades).

Tampoco concibo el concepto de repetir una pregunta, pues el momento PRESENTE es Único, de modo que, aparentes idénticas preguntas son preguntas diferentes, pues ni tarólogo ni consultante ni espaciotiempo son los mismos.

¿Qué baraja utilizar?

En cuanto al uso de una determinada baraja, por razones personales estoy unido al Tarot de Marsella, que además, me resulta muy enigmático. Se dice de él que nunca confiere su secreto al completo. Confluyen en él elementos de la Kábalah judáica, del Gnosticismo Cristiano, quién sabe si de escuelas esotéricas egipcias… La riqueza de quasi-infinitos detalles, colores y relaciones que se dan entre las cartas es enorme. NUNCA se termina de aprender por completo, con cada tirada se aprenden cosas nuevas. Se pueden pasar 40 años dedicados al Tarot de Marsella y todavía descubrir detalles nuevos y relaciones sorprendentes entre las cartas cada día. Esto, para mí es, sencillamente apasionante.

En cualquier caso, creo que, en último término, la baraja es lo de menos. Opino que se podría realizar un oráculo con las tapas de tres bolígrafos bic de colores si a uno le apeteciera.

¿Es posible leer el futuro en el Tarot?

Personalmente, la intuición y sólo la intuición, me dice que , que es posible, que el Tarot no es más que un ESPEJO en el que están contenidos desde el Alfa al Omega. La propia carta de El Mundo nos indica esa simetría de Espejo.

Al Cristo se le imita, con Buda sin embargo uno se identifica. Esto se ve muy bien representado en la iconografía de las estatuas, que es la opuesta simétricamente en el cristianismo y en el budismo.

En mi opinión, en las cartas, vemos reflejado lo que YA llevamos dentro, aquello que proyectamos sobre la consulta.

Sin embargo, como ya he comentado, no me interesa preguntar por el futuro. No me interesa la cartomancia, si bien la respeto. Por el momento, conocer el futuro, si acaso pueda ser conocido o cambiado, me da absolutamente igual. Cierto es que en ocasiones la tentación está ahí, pero, hasta el momento no lo he hecho y no tengo intenciones de hacerlo. Mi actitud vital corresponde a la de L’Hermite, que avanza hacia el futuro de espaldas, sin importarle lo que venga y aceptando en todo momento que lo que tenga que ser, será.

Por otra parte, leyendo el futuro, en mi opinión, uno puede condicionar sus actos de tal forma que corra el peligro de generar auto-profecías.

Y, respetando también a quien considere oportuno leer el futuro a otras personas, creo que también se puede correr el peligro de tomar posesión sobre el consultante.

La función del tarólogo es la de tratar de vaciarse en lo mental y procurar que sus propias proyecciones -las de su Ego- incidan lo menos posible en la lectura. En una lectura, personalmente, me parece importantísimo ante todo respetar al consultante, y especialmente nunca juzgar sus actos, nos cuente lo que nos cuente, pues son muchas las confidencias que pueden salir durante una consulta.

Si me une cualquier tipo de relación con el consultante, trato de vaciarme y de ser lo más aséptico que me sea posible, con honestidad. Siento mucho respeto tanto por el consultante como por la tirada única e irrepetible con la que habla el Tarot.

Quien juzga, miente, pues para juzgar hay que Cognoscer, y nadie tiene el Cognoscimiento completo. Tal y como nos dice la carta de El Juicio, Le Iuge Ment, El Juez, miente.

Tarot Evolutivo

En cuanto a lo de Evolutivo, concibo el Tarot como el Viaje Iniciático del Héroe, tal y como lo describe el monomito de Joseph Campbell o tal y como lo representa Jung. Desde Le Mat, la infinita energía del Vacío, hasta Le Monde, la Realización. En cada momento presente estamos en un grado del camino. Para Jung, la Realización es inasible, y tan sólo llegamos a las bodas alquímicas en la muerte.

Así, cada uno de los Arcanos representaría un Arquetipo, tal y como lo entendía Jung.

El Héroe obviamente somos todos y cada uno de nosotros a lo largo del proceso del “Nosce Te Ipsum”.

Así, personalmente utilizo el Tarot como una fuente de insights para comprender aspectos de mí mismo y situaciones del presente. Para comprender por qué determinadas cosas son como son. En definitiva, para comprender la Realidad de la que formo parte.

Decía Platón que conocer es recordar. ¿Todo lo que puede ser conocido YA está en nosotros? Racionalmente, me declaro agnóstico al respecto. Intuitivamente, por algunas experiencias personales, tengo la certeza de que así es. No me plantea excesivo conflicto compaginar ambas visiones de la Realidad, si bien es cierto que en ocasiones el grado de asombro ante lo que sencillamente observo y compruebo por mí mismo, es muy grande.

En cualquier caso, hago mías las palabras del simpático de Gautama Buda:

«No creáis en nada simplemente porque lo diga la tradición, ni siquiera aunque muchas generaciones de personas nacidas en muchos lugares hayan creído en ello durante muchos siglos. No creáis en nada por el simple hecho de que muchos lo crean o finjan que lo creen. No creáis en nada sólo porque así lo hayan creído los sabios en otras épocas. No creáis en lo que vuestra propia imaginación os propone cayendo en la trampa de pensar que Dios os inspira. No creáis en lo que dicen las Sagradas escrituras sólo porque ellas lo digan. No creáis a los sacerdotes ni a ningún otro ser humano. Creed únicamente en lo que vosotros mismos habéis experimentado, verificado y aceptado después de someterlo al dictamen de la razón y a la voz de la conciencia».

Siddhartha Gautama Buddha, 563-483 a.C.

Y fíjate lo que adoctrina el actual Dalai Lama:

“Debemos investigar y luego aceptar los resultados. Si no resisten ante los experimentos, las mismísimas palabras de Buda deben ser rechazadas.” (Tenzin Gyatso, 14º Dalai Lama, 1988)

Impresionante ¿verdad?

Huelga decir que jamás he cobrado por hacer una lectura del Tarot nada ni cobraré ¿jamás?. Y huelga decir también que, personalmente, me tengo dado permiso para cuestionar, flexibilizar y adaptar todos y cada uno de mis principios, empezando por el Sé y Haz, cuando así me lo dicte mi Voluntad, of course.

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Un comentario en “Tarot Evolutivo de Marsella: Introducción.

  1. Yo no creo, ni dejo de creer… Lo que si he experimentado… Me echaron las cartas, hace muchos años, y me dijeron el futuro de armas que me esperaba… Y acertaron en todo… Pasados los años pude comprobarlo, punto por punto…

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