Rosamel del Valle – Poemas

 

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https://es.wikipedia.org/wiki/Rosamel_del_Valle

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1926

Por seguir tu perfume sin atención de cuerda
De torre a torre el espectáculo cada minuto como oso menos pesado ni intruso
Aparentas la nube sentada con los ojos en el vacío
Detrás de tus ojos las murallas suspendidas con la voz
De flor abriéndose por cada estrella en el mejor movimiento del sonido suspenso
O como las espadas de pie debajo del agua con su hoja afuera
Rama cimbrándose en la boca de los túneles desde lejos
Frente tan sencilla de arena de ola con dos ruedas
Obscuras en la mancha de las palomas evasivas
Más bien las olas paradas en el lomo del cielo como un canto de estrella de cien pies
El perfume admirable sin anochecer en las astas de la ciudad otras veces en los rieles tibios de mis dedos
Hacia el viento y su sombrero de hojas al lado de las nubes humedeciendo tu estatura viva de abeja en el cielo

CARMEN

Color del paisaje sonámbulo de mis huesos
Sin amarras de nidos que destruyan la angustia.
La sal alza su mundo de estatuas en un ruido de manos.
Columnas desde los dedos hasta el centro de espacio
A quienes se obedece como a un ritual que impone su imagen.
Todo crece demasiado cerca y el eco que se debe ser entre objetos y personas
Sangra el cuerpo de un mar huidizo y negro
Mientras peces, los animales, los insectos y los signos dormidos
Rodean el lecho en cuyo césped la muerte escucha mi viaje.

ALAS AL OIDO

Instrumental de colores en que duermen los deseos.
Abejas, arañas, signos, presentaciones.
Temblor de angustia que viene de otras imágenes,
De los hornos un poco a obscuras a causa de la memoria que duerme.
Violento despertar entre carbones de ojos azules y palabras brillantes,
Invasión de fuego por arenas celestes,
Isla donde el cuerpo reposa en un color de serpiente,
Olas con labios pesados de enigmas.
Los años que desciendo por esta escala de relámpagos.
Los años que busco la estrella que la visita y que se aleja dejando sus trenzas olvidadas.
Línea de cifras en el espacio de peligros.
El oído y el mundo y la imagen que al irse cierra las puertas detrás de la sangre.

APROXIMACION

Asómate a la raíz de mi sangre que pasa entre la madera
Dormida por pasos que la siguen hasta morir.
Habita fatigada la sombra de sus habitaciones donde el tiempo
Cierra todas las puertas.
Oh, país de un sonido largo como una luz a lo lejos,
Acércate a mi oído que tarda en despertar.
La crueldad de esta estrella que nada debajo del agua
Es tu voz fija en un instante sin existencia segura,
Algo más adentro de mi imagen errante que atraviesa las puertas cerradas.
Quítame las sienes de los vidrios y quítame las manos del fuego.
El calor de tus luces destruye las sombras y los vapores donde la muerte hace su nido.

VISITA

Por fin los corales han dado con las piernas y mecen rumores
En el lecho de la soledad hecha de nidos.
Cuando los sueños flotan y el hombre desinfla el aire que pasa
Saben que alguien despierta en el ruido de la noche terrestre.
Amor del océano que escribe con uñas en la arena apagada
Lo que la ola reduce a cuerdas líquidas.
El mensaje impone un orden en que los peces se detienen y naufragan.
Y algo de lo que toca se ilumina y algo de lo que no se ve deja caer su escama.
Porque los corales visitan un cuerpo y conocen lo que significa si el sueño
Toma la forma de un signo que desciende entre húmedos dedos marinos.

TRANSPARECIA DE LA SANGRE

Tarda en seguir la línea entre los apagados cristales de las venas
Sin marcar el sonido que nace en el árbol del alba.
Algunas nubes se agitan en trance de imágenes sin saber donde dejar caer sus hijos.
Cielo ceñido de hierbas y alcoholes sonámbulos.
Lasa manos se agitan al lado del lecho donde la memoria vierte su líquido.
Pero lo animales descansan en un follaje de brasas
Sin dejar pasar el signo que la tierra destruye en su tumba.
Espacio de los mitos y de los jóvenes dolores que llegan.
Aliado de los peces que cimbran lámparas llamándose en el ojo de la noche.
Alguna vez será difícil descifrar lo que el sueño quiere decir con su golpe en la puerta.

MAGIA IRREGULAR

Cuando despierta la zona de los países que nadan a obscuras
El ser entra en el frío que traen las algas errantes,
El olor de los peces muertos entre coronas de azufre.
Al parecer sobre la tierra de joven edad que deja caer sus pestañas.
Punto de soles helados en el viaje del cuerpo con sus costumbres,
Por fin casi próximo al sueño de alcoholes que estalla en mi lecho de sábanas verdes.
Las olas de la boca rompen sus trenzas de nidos.
Los ojos ven pasar extrañas barcas sobre la sangre del pecho.
Los pies tocan piedras quemantes, cabezas de bosques.
Apagados océanos de arañas
En la atmósfera de las piernas, entre el viento que viene de visita.

PASEO

Desde los pies azules con su traje de lámpara,
Desde los cabellos que caen de los árboles en un sonido de olas,
Nada más que en el punto donde debo reconocerte despierta o dormida.
A veces como una copa de angustia donde se ahoga el aire que te guarda.
Si mi memoria sumergida en su horno de sueño se despertara
Sin turbar los ritos que la rodean, los ritos de verdes temblores.
Desde el humo que levantan los deseos en su casa.
Desde los sonidos que vienen desde el obscuro oído de la tierra.
En verdad, no siempre es tu paso lo que flota sobre el césped,
Ni tu pensamiento lo que tiembla con cierta dificultad en el aire.

VOLUNTAD

Esta primavera de frías paredes y de presencias enfermas de sombra
Es el ruido secreto que desata los pies en el clima largo tiempo nocturno.
Una paloma en el aire de la nada del pecho
Derrama el mensaje sospechado en el temblor de alambre del sueño.
Que el libro de invisible escritura que nadie abre en el miedo de las venas
Muestre por fin su dichoso o terrible resplandor de lengua desgarrada.
Que esté obscuro el hombre como el mundo está obscuro,
Pero que abra para siempre sus inmensos ojos de viajero que regresa en el día.

ESCALA DE LOS SUEÑOS

Dividida en las olas de tinieblas anticipadas al alba
Entra en los espacios que para sí misma descubre.
Resbalan los aceites opresos, fieles al despertar
Y la chispa que ha perdido su ojo entre la noche.
Fábulas ensimismadas desde siempre, en caminos de escalas desde siempre
Se encienden en la flor negra del aire inesperado.
Tendidas desde un lento dormir
Vienen como de la inalcanzable existencia de las lenguas apagadas.
No lejos de su cabeza, en un borde de nieve
La escritura del día extiende su piel de algas rumorosas
Y sangra al pie de esta página muerta al despertar.

MAS BELLO EL ARBOL QUE EL PARAISO

Recostada sobre arenas mentales, invisible hora
Adornada de terrores, de secretos, de páginas verdes por el alba.
Entre espumas del cuerpo, en constante trabajo desde que la noche se cierra,
A tientas entre las débiles llamas que vienen de lo no siempre olvidado.
Dulce animal de distintos vestidos incorporados al sueño,
Propietario de las olas, selvas sumergidas, de almacenes de corales,
Casi siempre a punto de morir en el pecho poético del hombre,
Tan inclinado hacia el amor como sientas palomas sobre sus rodillas.
Me parece reconocer el aire que trae estas ondas, este ruido de maderas.
Sueños construidos al borde de ciertas hojas que saben sonreír,
Entre animales e insectos, entre nadadores terrestres,
Cerca del abismo donde duermen los ángeles asesinados.
Entre climas mentales, invisible tiempo,
Poseído de mis mensajes, de mis pruebas, de mis deseos sobre espinas.
Sin celestes alarmas, sin el olor blanco, blanco de las leyes.
Dispuesto a los llamados, a las nocturnas experiencias,
Al terror de las manos volcadas sobre los objetos,
A la súbita fuga de las abejas de ceniza en los sueños perdidos.


EL CUERPO PIERDE RESPLANDOR

Abandonemos esta isla donde habita insegura
Seguida de la sombra y de nosotros.
Si las voces acuden por intermedio del sueño que empieza a enfriarse
El corazón se niega a abrir.
Extraño collar de pensamientos que giran entre cielos atrasados
De un día moribundo en su raíz.
Las campanas del pecho suenan a árbol derribado.
El dolor podría hacerse transparente como el color del agua.
La angustia regresa sin partir.
¿Qué hacemos con estas hojas de otro tiempo que no hemos recogido?
Podemos decir: abandonemos este sol de tan bellos pies que nos lleva
Lentamente en un sueño.
Las regiones del frío vuelven de su ausencia como el olvido del tiempo,
Pero nuestro pensamiento respira una atmósfera de pupila ahogada.
El sonido que nos conduce al sueño viene cada vez de más lejos.
Las manos que nos anudan se deshacen.
Nuestra boca parece una cascada sostenida en el aire.
Nuestros oídos llaman a toda hora
Y desean hacer entrar la imagen que permanece afuera.

VIVIR O PERECER

Hay una vida que pasa entre la conciencia sonámbula
Y lo que resta del viaje entre sábanas y escombros.
Heridas derramadas en la noche que sube
Ávida de memoria despierta de pronto en un sonido.
Venid, espinas obscuramente formadas de tallo en tallo,
En vosotras siento el golpe de la sangre que pierde brillo,
Una transparencia salida de las urnas de cristales pavorosos.
Venid, atmósfera rechazada de puerta en puerta y sin deseo.
Los que te oyen venir enlutan sus vidrios y huyen llevados del cabello.
Hay quienes dicen que los ojos llevan y que se dejan conducir,
Que las manos apartan las ramas sombrías del aire al andar.
¿Cuáles ojos aclaran el vacío que van llenando los pasos solos?
Cuáles manos adelantan la sombra que tarda en andar?
Unidad de dolores, de raíces, de viajes que la memoria no olvida,
Extraño movimiento y deseo en interminable calor.
Nuestros pasos se duermen entre cabellos ocultos que impiden
Abrir los ojos a la sombra desnuda en rededor.
Las puertas vienen al encuentro de los pies fatigadamente perdidos.
Pero las habitaciones se obscurecen apenas el hombre entra allí.

IMAGEN DEL VIDRIO

Clima detenido y flotante
Dolor de hojas a lo lejos, vencidas, sin aire.
Mueren los ojos, se derraman los dedos y parpadea la lengua
Que crece más y más saliéndose de su sombra.
¿Qué puede existir detrás de los vidrios con un solo árbol, con una sola nube,
Sin atreverse a caer en la tierra de plumas angustiadas?
Oigo que lago crece inevitablemente sin ruido hacia mi cabeza
Pesada de islas en peligro.
Una mano sin vacio en cada dolor.
Una copa detenida en los labios del corazón.
Un eco en la piel apagada de los objetos.
Un olor a amor en el cielo que desciende paso a paso.
Extráete de ti mismo, clima de sombra y pasajero
A quien pregunto por lo demás,
A quien miro del revés y tranquilo entre la cabellera del agua que se devuelve,
A quien veo pasar por detrás de los árboles.
Su destino silencioso vive en mi corazón cerrado.
Pero es necesario huir, huir.
El aire pesa demasiado sobre las heridas abiertas.
Vienen sueños para los viajes, sueños con labios de rodilla,
Mensaje a medias destruido, semejante a una lámpara.
Y es necesario partir en un latido desesperado,
Inútil, ausente.

LAMPARA DETRÁS DEL MURO

Sitiado de vellones en movimiento
Imagen que la memoria deja caer.
El tiempo nada en un color de atmósfera
O vuelo de sombras despiertas,
Guiado por lámparas de negro andar.
Las tribus aparentan descanso en tus huesos.
Nada te es familiar si no viene
Desde la cascada de ritos de la sangre desaparecida.
Piedras de lenguas habitan en tu imagen de siempre,
Imperturbable cabeza de sonámbulo.
Vivo en piel rayada por signos,
Historias de muertos en los laberintos del pecho.
Fantasma con oído destrozado,
Fantasma con pies de aureola,
Fantasma sentado en largas raíces.
Esperas bosques ausentes y minerales de sueño,
Cascadas de cuello de garza abandonada,
Raíces que leen su diario bajo tierra,
Angustia de cielos colgantes que destruyen tu boca
Mientras el humo se reclina en hojas de uñas ciegas,
Y pasan coronas de agua, coronas de soles, coronas
De animales asidos a la sangre de los años.
Habitante del alba prendida en tus cabellos,
Habitante de las mañanas que lamen viviendas y sueños,
Habitante de las tardes, danza de gotas de hilo a hilo, gota a gota,
Y de la noche con puertas de vidrio abiertas al miedo.

UNA MANO EXTRAE EL SUEÑO

Entre la sombra de pupilas fosforescentes
Y la ventana por donde la noche acaba de salir.
Día rodeado de olvido en descenso por cordeles de aire
Y que sale de lo nuestro apagado en un fondo azul.
De lo nuestro que huye a lo lejos y lo más cerca de la sangre

Con la garganta llena de raíces.
Día de abismo en el costado semidespierto sin llaves,
Prisionero de los pasos que regresan de súbito.
Una gran atmósfera nos sigue aproximándose y aproximándonos,
Una atmósfera de palomas muertas en lejano oído.
Hierbas del agua y maderas del cielo, pájaros submarinos y hojas de la tierra
En el día que viene con dificultad y apagándolo todo.

¿A qué llamado obedeces, luz encadenada a las patas de los pájaros?
Pareces en la negrura animada y transparente de tu espada cuando duermes
Y cuando se abren los acuarios del sueño y los peces salen de paseo
Y cuando tienden el oído los jardines y danzan desnudas sus estrellas de vidrio
Y cuando la electricidad de los bosques corre azul de copa en copa en lo alto
Y cuando el cielo desciende por largas escalas de humo.

Y cuando el viento hincha su tallo de ojos amarillos
Y cuando el agua despierta as la raíces prontamente vestidas de tierra cálida
Y cuando los arroyos desatan sus trenzas de palomas en línea
Y cuando el eco pregunta quien llama al borde de su espejo
Y cuando los nidos cimbran huevos y alas entre el aire que los visita
Y cuando las lámparas sonámbulas recogen la sangre de las estrellas que corren.
Y cuando partimos de nosotros mismos en pos de una isla vista y desaparecida
Y cuando la memoria nos sigue con pupilas a medio dormir
Y cuando cruzamos las algas y los vapores y los ramajes del cielo precipitado
Y cuando nuestra voz es una huella enredada en lo que deseamos conocer
Y cuando nuestros ojos atraviesan los vidrios nocturnos que nos rodean como ángeles
Y cuando nuestros pies conducen raíces y hojas y signos y olas y estatuas.

Y cuando lo que somos desaparece por puertas abiertas y olvidadas
Y cuando los objetos se animan y conversan y viven al oírnos pasar.
Y cuando los deseos perdidos se acercan vestidos de blanco
Y cuando los lechos hacen temblar sus sábanas como un libro que se abre.
Y cuando la vida nos toca el cuerpo libre a su imagen y semejanza
Y cuando la muerte nos oye salir con labios cerrados a su imagen y semejanza.

Y cuando a imagen y semejanza del sueño nos devolvemos oh, sonido,
Eres tú quien camina por las copas de los árboles del cielo
Eres tú quien corta los hilos cargados de mensajes y reflejos
Eres tú quien llega de pronto con larga cabellera húmeda y espada de sal.
Y somos nosotros quienes huimos hacia el alcohol de las amapolas nocturnas
Hacia los acuarios, hacia las raíces, hacia las cosas heridas de muerte.

EL VIAJERO Y SUS RAICES

Cuerpo de cuerdas errantes en una invasión destruida
Al que suman árboles y océanos cargados de eclipses.
Mi pensamiento vive en ellos y duerme mientras huyen los arcos de fuego
De las alondras perseguidas por el cielo que desciende.
Ciudad de interminable cantar a la mano que se corre en busca de las sábanas nocturnas
E interminable despertar en las zonas anticipadas del gran día próximo y líquido.

Hay un pensamiento reflejado en la línea que se rompe desde un punto
Donde la angustia enciende lámparas movibles, agitadas
Hasta el dolor del pecho y de los ojos, hasta el frío de los dedos y de las uñas
En fuga transparente y despiadada.

Bella existencia de un espacio de azufre con soles de otoño.
Viene con pulso de cuerda lejana y perdida en los alambres del aire
A mi siga, revoloteando, extendida, con pies cerrados y ágiles.
A su lado descansan los lechos sin luces y preparados para el próximo cuerpo
Que es el de una gran imagen sin luces y preparados para el próximo cuerpo
Porque la angustia líquida tiñe de rojo el espacio que hay entre una mano
Y un árbol de frente asesinada.
¡Despertar de un día sin nombre, de un día sin aire, sin sol, sin salida!

Oh, vaga esencia de un mundo reducido a crueles sueños
En oposición con mis lejanos fuegos artificiales extinguidos o en viaje,
Contraria a la conducta de las cosas resplandecientes que me observan,
A la espera del ruido que rompa las murallas de sienes en suspenso.
Magnífica selva de verdes agujas ruidosas que se corren
En transparencia de vidrios nocturnos.
¿Por qué cerrarse de pronto cuando el espacio se enfría y el agua no alumbra?
¿Por qué llamar cuando la sombra sale de los ojos ahogados?
¿Por qué llamar? ¿Por qué aparecer?
Consumida y exacta permanencia en puntillas, refugiado
En abismos de flora espectral, en raíces arrastradas desde lo negro
Del corazón, centinela brillante que vigila los días.
Hay una memoria que se aleja vestida de escamas temblorosas,
Su mansión se derrumba al par de los cielos cruzados de nubes en el agua.
Nada hay próximo a este grito perdido que abre ventanas en los desiertos,
Ni el ruido de su desaparecer deja algún aire de cierta edad detrás de su sombra,
Ni intervienen las lenguas de los océanos construidos por su magia quemante,
Ni el mundo todo, en fin, que vive todavía de sus raíces cargadas de música.

Oh, sombra herida de angustia universal, infinito aire que viene.

Con qué ruido se rompen mis espejos, mis lenguas, mis anillos de contacto
Al través del sol que se olvida de sus muertos.
Con qué calor se defiende la antigua esperanza de escamas negras y dedos azules,
Húmeda aun de la sangre de amargos alcoholes en que huía siempre, siempre,
Pero sin olvidar de la cáscara adherida al brillante fango mágico
De su muerte lenta, apacible, inútil, desesperada, segura.

Ahora qué lejos, mariposas de patas azules, peces de oro, insectos de alambre,
Imágenes hechas de imagen y semejanza de la nada y de la muerte.

El corazón abre sus puertas y el mundo entra de visita y conversa y sangra
Sus imágenes, en palabras, en dolores, en heridas.
Por su boca la existencia sale en una larga humareda de cristales,
En un ruido de nidos organizados para la defensa de los árboles.
Magnífica presencia de un Todo sumado a un aire de cielo humano,
Despertar de una segunda adolescencia entre los agitados espacios terrestres
Con el pecho en hierro y los puños en dulce crueldad de angustia que se rompe
Brillante galope de arenas levantadas, de raíces en camino, de aguas en danza.

Rostros nuevos, brazos amigos, pechos sin cadáveres
Nada más para la muerte oh, paciencia de oro, presencia de arterias deslumbrantes,
Nada más para las cárceles de sueño en barrotes de muerte derramada.
Adiós a las colecciones de islas de lejano incendio verde con la luna en lo alto,
Adiós a los océanos adheridos a las formas del corazón solitario en su huevo de cristal,
Adiós al hombre caído en las habitaciones cerradas a llave del sueño que despierta siempre
y que siempre
huye detrás de sí mismo enredado en su piel.

Negras cruces borran los dormitorios de los fantasmas nocturnos
Que se dan la mano en una ronda de signos profundos, herméticos, duros,
Signos de piedras extrañas con cierta significación para las lenguas apagadas,
A pesar del aire que mueve tus dedos y que es un extraño aire todavía
Y a pesar del oro que duerme en tu cabeza solitaria y sin nidos.

Dejadme salir, dejadme salir aire de piel tensa y obscura, dejadme salir
Ojo incorporado de las piedras, de las raíces, de las aguas turbias, dejadme salir
Paisaje brillante, incendiado de jóvenes o viejos vientos de asfixiante cabellera, dejadme salir
Pecho de canales sangrientos con barcas de juncos ebrios y dalias desnudas, dejadme salir
Corazón cerrado, angustia puerta de vidrio, dejadme salir
Estómago de buque balanceado y torcido por olas negras, dejadme salir
Estatua viva de mis tesoros vitales, cascada de arroz caliente, amada selva del trueno,
dejadme salir
Piernas temblorosas y acariciadoras que me acompañan en secreto, dejadme salir
Pies taciturnos, teñidos de césped, de inviernos muertos, de orines obscuros, dejadme salir
Dejadme salir, radiante cuerpo dormido y cubierto de peces de fuego,
Dejadme salir, dejadme salir.

Un comentario en “Rosamel del Valle – Poemas

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