“Y, por supuesto, que uno de ustedes, señores, es cristo”. Misiva no-euclidiano-parusística by Encargado.

Stay strong!

Gallardo.

Girona, 2018

P.D.:
Estoy convencido que estos lugares, las conversaciones, las citas, las referencias, los argumentos, los contrargumentos, las tesis, las antitesis, las síntesis, dentro de los límites cartesianos y de la “moral” euclidiana, constreñidos en la lengua (cuando el poeta cambia de lengua y departe en otras que su lengua materna entonces sí que la sociedad admite la esquizofrenia y le permite al individuo habitar varias realidades al mismo tiempo, etcétera), estas letras que estamos publicando, en lo sucesivo, eterno retorno, como sucedió con la Biblia, y como sucedió con la autopoiesis del biólogo chileno Maturana en el caldo primigenio de los tiempos anteriores al nacimiento de cualquiera de los reinos que conocemos: animal, plantae, fungi, protista y mónera; esto es, antes de los testamentos, una gran masa de escritos que, por unas tribus federadas, acabó siendo simbolizada en el Antiguo Testamento y, después, por la misma que entre muchos evangelios se eligieron cuatro, llegando el libro hasta nuestros días.

Por si arriba fue en exceso farragoso, lo digo más en corto: creo que la parusía está en arreciar y que estamos escribiendo los textos de los que saldrán las próximas doctrinas religiosas de futuras civilizaciones. Y, por supuesto, que uno de ustedes, señores, es cristo.

Cuando antes utilicé la palabra cristo apuntaba a un significado académico como título honorífico de quien cursa, por ejemplo, las iniciaciones esenias. Y cuando mencioné que “uno” de vosotros es el tal cristo, usé mayestático. Un mayestático al estilo de El Elegido de Matrix si acaso todavía algún lector de aquí conserva un decímetro cúbico de conciencia social. Por tanto, quede claro, cuando usé el término “parusía” no considero un regreso de un ser que se manifestó hace dos milenios sino a la simple y mera y junguiana repetición del arquetipo encarnada en cualquiera de los habitantes de este tercer milenio.

P.D.2:
Pregunta, voy a citar cuatro grados de poder, esbozando cuatro niveles de la pirámide mundial, ¿a cuánto me quedo de la cúspide?:

1
Según lo entiendo, primero están los mindundis de la talla de Soros y Bannos y, en general, el establishment, el star-system, el show-business y todo ese mercado de imagología. Esta sería una fina corteza en un gran globo en cuyo centro arden los fuegos de la industria y las materias primas. Y donde las otras correlaciones de fuerzas, menores, ocupan su ilusión.

2
Luego, por encima, unas cuantas mafias de las que la judeo-alemana del escudo rojo es potencia dominante.

3
Luego, en plan el Club de los 13, esos que tienen a Jesús en su mesa (y cuando usé Jesús no me refiero al Yo Soy sino al cierre de clase de Gustavo Bueno). Ellos se sientan 13 desafiando a la providencia y la mala suerte. Ellos son la providencia y la suerte.

4
Luego, la idea de que Monsanto y Bayer son un pepino trófico en el fastigio de la cadena trófica del ecosistema de hoy día, ya que dominan semillas y química, es bastante evidente (no así hace unas décadas). Muchas otras corporaciones manejan los recursos naturales básicos.

¿Algo así sería?

Lo pregunto porque no lo sé, aunque me gustaría saberlo. Pero, ya lo dije, no me obsesiona y antes que lo de “Who rules the world” de Chomsky estoy obsesionado con artificios como lo de la Gramática Universal.

Y, a decir más, si hoy día llamaran a orden jerárquico medieval yo me metería en un convento o en un falansterio y reusaría, por razones de peso dogmático y de fe, toda violencia en nombre de un Dios que nos quiere hermanos y amándonos los unos a los otros.

Que conste que me considero un apostólico, católico, romano que reniega tanto de la Santa Inquisición como de cualquier Cruzada u orden Templario que empuñe la espada en nombre de su Dios. Y que pido perdón a la opinión pública en nombre de este bando por su existencia dando gracias a ídem porque tiempos de concilio y diplomacia han aparecido.

P.D3.: El último fichaje en la editorial. Se hace llamar Retógenes el Caraunio y, parece, tiene traumas con ciertas águilas negras. En concreto, con las bicéfalas. Asedio, un ensayo amateuray naif sobre la correlación de fuerzas.

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By Encargado del contenido online de la nonata editorial e-Artesanía
Vía https://encuentraalosotros.com/2018/11/14/the-machine-moonward/#comment-24602

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5 comentarios en ““Y, por supuesto, que uno de ustedes, señores, es cristo”. Misiva no-euclidiano-parusística by Encargado.

  1. Keep rocking in the free world!!!!

    Sigo pensando que: la Hiperia en el laboratorio igual que la ayahuasca en el templo y la xilocibe en el bosque.

    Cada cosa tiene su sitio y los síntomas con los que la medicina alopática describe el mundo la hacen verse ante nosotros como una gran dama con el culo desnudo, va con el culo al aire.

    Cada cosa tiene sus sitio: cuando la hiperia acontece en pleno Times Square con un hacker que va a usar todas esas luces y pantallas, como hace Mr. Robot, para juguetear a desdoblarse y proyectar en ella retazos de su propia egografía tras inyectar cuatro o cinco venenos en las calderas del mismísimo infierno financiero.

    O cuando alguien bebe ayahuasca en la City de London y entra bailando un rito de San Vito en el recuerdo de un bróker que en ese momento ataviado con traje y corbata recibe una descarga de apatía como para soltar los mandos de la computadora con la que estaba traficando legalmente con trigo y salirse a bailar a la calle con la corbata puesta en la sien a modo de diadema mágica.

    O cuando alguien mastica xilocibe ante un lienzo parado a orillas del Sena armado con un pincel y una paleta de pinturas que pretende sacarle una instantánea a la catedral de Notre Dame y, así, catedral entre catedrales, sitas en una exposición en la galería local del barrio, tercera semana de diciembre, ciclo: “La civilización en base a sus templos”, por la categoría: “occidente”, exponer la memoria de una civilización que le ha parido y que le amamantó hasta la la adolescencia. Momento en el que notó su propia presencia en el cuerpo donde vivía.

    Sigo pensando que: ¡¡el DSMV tiene menos valor que todos los volúmenes de juego de tronos juntos!! ¡Que ya es nombrar poco valor, :-DDD sobretodo teniendo en cuenta que esa obra empieza a escribirla un escritor y la terminan escribiendo en la factory del show-business: magna hibridación para la pureza del espectáculo y la imagología!

    ¿Acaso un solo hombre puede escribir un universo tal que el que puede crear un equipo de HBO? ¿Acaso la intención que ambos agentes de creación persiguen será la misma?

    Once more time, la cosa de las corporaciones beating en el podio de la correlación de fuerzas global.

    Gallardo, tren, Girona a Barcelona.

    P.D:: Nosce, lo que sigue abajo ha sido escrito como pasaratos, a vuela pluma, en el media distancia, hora y veinte de tren… escrito a mano, de una pasada. Al llegar a casa lo he releído y he pensado que podía transcribírtelo aquí.

    A 17 noviembre de 2018.

    ¡Con ánimo de entretener!

    — Gallardo: Shh!! Eps! ¿La grifa se puede inyectar?
    — Yo: ¿Cómo? ¿Qué charlas! querube de enjuta e hidalga figura.
    — G: La grifa, fumar, comer, beber, por uso tópico, etc., pero, pinchársela también?
    — ¿Y a mí qué me explicas, dialogismo de mis alturas?
    — G: Lo he leído en otro de hilo de este blog, lo…
    — ¡Corta! ¡Corta! No me interesa una onza de hashi o de polen (que es pasta pero una más resinosa y la otra más granulosa) eso que vas a explicar. ¿Te callas? Ya sabes, heterónimo de mis dolores, el silencio es mucho mejor…
    — G: No, no. En serio, Chief. Escucha. Lo de arriba era solamente un modo de hablar para granjearme tu atención, oh Lord!
    — Antes bien, querube, adelante, entonces…
    — G: Escucha, arriba, en el texto, donde dice, que conste que me considero católico, apostólico y romano…
    — Sí, Gallardo, qué sucede en ese punto del discurso; siempre entendiendo, ¿verdad, querube?, que el contexto…
    — G: Sí, sí… no, en serio, ¿te consideras?, sí o no. Aquí no hay medias tintas. ¿Tú respetas los mandamientos…
    — Toma, voz de mi conciencia, ¡claro!: no mato, robo poco,…
    — G: ¡No, no esos, mi capitán! Si no los sacramentos de la iglesia católica apostólica y romana…
    — ¡Ah, acabáramos!… Oír misa entera todos los domingos y fiestas de guardar, Confesar los pecados mortales al menos una vez cada año, y en peligro de muerte, y si se ha de comulgar…
    — G: Correcto. ¿Te consideras? No creo que sea cuestión de considerarse, se es o no.
    — Vale, Gallardo, me has pillado. No. Pero…
    — G: ¡No hay peros! —estallando en gran algarabía y alborozo.— Le he pillado en falso, maestro.
    — A ver, mi amada, respetada, venerada y, con mucho esfuerzo, parida y venerada voz de la conciencia. Vayamos por parte. ¿Cursé mi apostasía?
    — G: Estás bautizado.
    — Pero no confirmado.
    — G: Te he visto entrar en misa con menor frecuencia que el hebdomadario pero te he pillado hablando con el cura de tu barrio y con el del barrio de tus padres a mil kilómetros…
    — ¡Basta!
    — G: Baste. Pero…
    — Pero, pero… Aquí sí que no hay peros. En cualquier caso, ¿qué importaría?
    — G: Importaría que no te lo podrías permitir y deberías desafiliarte al instante.
    — Y eso por qué, alma de cántaro.
    — G: Pues porque la Iglesia es colmo del heteropatriacado hegemónico hetero-normativo y tatatá de género.
    — ¿Te refieres, Gallardo, a que no cabe una Mamisa donde solamente cabe un Papa? El Vaticano solo presta su bastón con mango de piña a un macho… eso es cierto. ¿Quisieras que el cuerpo de obispos aceptara hembras en el…
    — G: Para, para, ingeniero de opiniones, yo únicamente pretendo indicar el oxímoron de pertenecer a una comunidad que…
    — Ya. Me fastidia que seas precisamente tú, estrellita de mi entendimiento, gotita de mi gnosis, mi sorprende que seas tú el que confunde el género espiritual con el genital.
    — G: ¿Te estás enfadando, Gran Jefe Indio?
    — Puede, sí, no puedo creer que tú, precisamente…
    — G: Vale, de acuerdo. Te estaba tomando el pelo. —Se gira saliendo de plano, se dirige a cámara, pone una mano en su boca haciendo que os confiesa— Joder, no hables de grifa, no hables de heteronormatividad…, a la tercera va la vencida —regresa a plano, prosigue conversando conmigo—. Vale, escucha, te digo la verdad. Nada más te saqué el tema por llamar tu atención. La verdadera causa de que te requiera…
    — Estimado cronófado de mis amores, procede, entonces…
    — G: (Saca una marioneta de su bolso, es la de la Mamisa Juana), ¿qué hago con este viejo juguete, lo tiro o lo piensas usar en tus próximas funciones?
    — ¡Cáspita, Gallardo, terrible querube! ¡La mamisa Juana! ¡Ya ni me acordaba!
    — G: ¿Al fuego con ella?
    — ¡Al fuego con ella!
    — G: Maestro, puedo preguntarte algo: ¿qué te pasa que ya no quieres jugar con tus marionetas?
    — Tengo otras.
    — G: ¿Otras que no son literarias?
    — Correcto.
    — G: Entonces, todo el baúl de marionetas, ¿al fuego?
    — ¡Todo el baúl al fuego, Gallardo!
    — G: ¿Tú sabes que yo vivo ahí dentro de ese baúl, verdad? ¿Eres consciente que soy una de tus marionetas, no?
    — ¡Ja, más quisieras, Gallardito! La marioneta soy yo. Y, tú, mi querido fulcro trascendido de mi coleto, vas a deshacerte, por fin, tras este lustro, de mí. ¡Al fuego!
    (Gallardo me desinfla sacando su mano de mi cuerpo y me devuelve al baúl. Lo cierra pesadamente y queda unos instantes en silencio. Habla a la cámara. Te mira, lector, fijamente…) — G: Tal vez sí. Tal vez tuviera razón con eso de que tengo otras marionetas. (suspira, y sopla vivamente para animar el fuego… arrastra el baúl y lo hecha a quemarse. De nuevo a la cámara…) Tengo nuevas marionetas, lector, ¿te las enseño?

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  2. Nosce!!!! Perdona que las marionetas se me salgan de la editorial y venga aquí a ponértelo todo perdido de lírica. No puedo menos que, en excusa, adjuntar, a bote pronto, la lista de erratas. Adjunto la:

    fe

    .

    <

    ul>
    “… mi capitán! Sino los sacramentos..”
    “… de guardar, confesar…”
    “… Vayamos por partes.”
    “… hembras en él…”
    “… gotita de mi gnosis, me sorprende…”
    “… otras marionetas. (Suspira…”
    “… arrastra el baúl y lo echa a quemarse…”

    Martín Santomé, editor de la editorial no-nata.

    P.D.: Si ser sudaca es un estado mental, entonces te escribo desde la Lacandona.

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