Compasión con pasión.

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Ama a tu prójimo como a ti mismo.

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«El primero es: “Escucha Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”.

El segundo es: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No existe otro mandamiento mayor que éstos» (Mc 12, 29-31).

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Me he despertado esta alegre mañanita viernesil pensando: ¿lo cuento o no lo cuento?, ¿lo cuento o no lo cuento?, ¿lo cuento o no lo cuento?.

Desde hace 13 añitos ya escribo este bloj en primer lugar para mí pispo. Por momentos me enciende, por momentos me calma, por momentos me emociona, por momentos me cabrea, por momentos aprendo, por momentos desaprendo: pero lo que sí es una constante durante todos esos momentos es que este jodido bloj del que no me termino de desprender ni con agua caliente, sin importar las veces que lo haya cerrado para luego volverlo a abrir, me SANA. Porque sacarse hacia fuera lo que llevas dentro de forma CREATIVA, SANA. Pero no me creáis a mí: haced la prueba y luego me contáis.

En segundo lugar y de rebote, este bloj es leído por personitas como tú que estás leyendo esto ahora en lugar de poder hacer la miríada de cosas que la s[o-u]ciedad actual te ofrece para hacer.

Así, que, siendo yo el primer sorprendido de que me estés dedicando tiempo de tu vida —vida la cuala SE TE VA A ACABAR, minuto a minuto, como en este momento, memento mori—, lo menos que puedo hacer es escribir este bloj desde las entrañas, a cara de perro, tratando de dar lo mejor de mí pispo. Unas veces haciendo payasadas con gifs animados follamentes y letras estridentes, para despistar. Otras, como hoy, escribiendo desde Eso.

¿Para quién?

PARA TI.

Unos días lo conseguiré, otros días no tanto, pero ahí vamos, intentándolo.

Y en esas estaba yo cuando, finalmente, me he dicho: bah, qué [h]ostias:

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lo cuento.

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Bien.

Pues resúltase que se resulta que, como ya sabéis, soy un psicótico. Esto quiere decir que, de vez en cuando, tengo el don para caminar por el filo de la “Realité”, SIN MIEDO, Fearless. En ocasiones, cortándome, en otras, apreHendiendo un güebo y acumulando un montón de VALIOSÍSIMAS enseñanzas [Castaneda-style] acerca de esta cosa tan simpática llamada Vida.

Viviendo en Londres, en Noviembre de 2007, tuve uno de mis primeros delirios (sin diagnosticar). Copiopego lo relatado en mi libro de 1129 páginas sobre La Historia de mi Vida. Me invitó a escribirlo un psicólogo que jamás lo leyó ni manifestó el más mínimo interés por leerlo. Bueno. Quien guste o sienta curiosidad por leer el libro no tiene más que pedírmelo por correo a la dirección que figura en la barra lateral.

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Durante [uno de] mis delirios, paseo por la calle y me encuentro a 3 chicas de rasgos eslavos pidiendo a las puertas de un supermercado. […] Entonces me dicen que tienen tres hijos [bebés] y que necesitan dinero para darles de comer. Les pido que me acompañen. Entramos en el supermercado y les digo: coged todo lo que queráis. Con los ojos como platos de sorpresa, así lo hacen y cada una toma dos cestas que llenan hasta los topes mientras todo el supermercado —y muy especialmente el manager del mismo— se queda atónito ante el despliegue de ansiedad que muestran las 3 chicas por acaparar todo lo que ven. Me llamó mucho la atención que lo primero que cogieran no fuesen ni alimentos básicos ni otra cosa sino… chucherías para los niños. [Es decir, DIGNIDAD.]
Llegaron a la caja y comenzaron a poner todo sobre la misma. El conteo final ascendió a 600 libras. [Tuve que ir a un cajero, dejando a las chicas en el supermercado con 6 cestas llenas de comida hasta arriba, con una cola de gente impresionante en la caja después de haber tenido que tickar las 6 cestas y con el manager hecho una furia, pues sólo llevaba conmigo 200 libras] Pagué, me despedí de las 3 chicas y me marché.

De: José Antonio – 1975-2017: Mi vida.PDF

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Me juré a mí mismo que JAMÁS contaría eso a nadie. Me autojustifiqué pensando que lo hacía porque quería ser HUMILDE. Que tu mano izquierda no sepa lo que haga la derecha y tal. Ja. Qué jodido puede llegar a ser el puto EGO cuando le damos cancha, ¿eh?…

Hasta ahora esto solo lo sabían 2 personas y, después, las más de 500 que han leído el PDF. Ahora también lo sabéis vosotros: y, en haciéndolo, ME LIBERO, de mi hipócrita y FALSA humildad, ergo lo SANO.

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En Diciembre de 2008, ya de vuelta en España, vuelvo a tener otra crisis psicótica:

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[Iba caminando por la calle y] me encontré con un mendigo, de etnia gitana, al que identifiqué como uno de los “verdaderos” discípulos de Jesús y le indiqué que me acompañara. Me dirigí a un cajero automático con él en disposición de darle varios cientos de euros pero no acerté a introducir el número secreto de mi tarjeta de crédito y me despedí del mendigo.

De: José Antonio – 1975-2017: Mi vida.PDF

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Y esta es la reflexión que yo venía a hacer:

Es cierto, durante una “crisis” psicótica se vive sin miedo (de nuevo, recomiendo la película Fearless, Sin miedo a la vida en español).

Vivir sin miedo es muy divertido: el Superyo freudiano —la Ley, los Dogmas, la norma moral vigente, como se supone que uno debe comportarse, el decoro, la gigantesca mochila de mierda que la familia, la s[o-u]ciedad, la Iglesia nos han inyectado dentro… etc. etc.— no anda tocando los cojones como en el día a día y uno tiene perfecta libertad para SER QUIEN ES.

Esto quiere decir que durante una “crisis” psicótica sale a relucir quien verdaderamente llevas debajo de todas esas capas y más capas de cebolla que conforman el Yo. Tanto lo “bueno” como lo “malo”.

EL LOCO: PORQUE PUEDE.

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Esta es la conclusión a la que he llegado después de introspeccionar (Nosceteipsumar, vamos) salvajemente tras 5 o 6 “crisis” psicóticas a lo largo de mi vida: los locos damos miedo no porque seamos jodidamente espontáneos —que también—, sino porque nos atrevemos a SER QUIENES REALMENTE SOMOS tras las mil máscaras (=persona) o caretas que nos ponemos en el día a día, en situación de estar “cuerdos”. Por eso habitualmente se dice de los locos que están despersonalizados: es decir, que NO LLEVAMOS MÁSCARAS.: nombramos a las cosas por su nombre y tenemos una agudísima capacidad para detectar las HIPOCRESÍAS ajenas: por haber sido capaces de ver las nuestras propias, claro. Y precisamente por todo eso, los locos

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OS DAMOS MIEDO.

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Al menos, esa ha sido y es mi experiencia, tampoco voy a hablar por todo el mundo.

Y después los “cuerdos” sois los demás: los que os “cortáis un pelo”, los que os “comportáis”, los que “vestís de traje y corbata” para dar una “buena imagen”, los “respetables”, “los empleados del mes”, “los insiders”, “los cabalitos”, los “ordenaditos”, los “pulcros”, los “sin pecado concebidos”, los “dientesblancos”, en suma, los

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JODIDAMENTE MIEDOSOS.

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La pequeña putadilla es que, ahora que yo también vuelvo a estar “cuerdo”, vuelvo a tener miedo.

Tengo miedo a manifestar mi gigantesca e innata Compasión para con los demás. Tengo miedo a ayudar a Los Otros. Tengo miedo a decir quién Soy. Tengo miedo a mostrarme tal cual Soy. Tengo miedo al rechazo. Tengo miedo a que piensen que no soy tan inteligente, tan guapo, tan leal, tan honesto, tan Real, tan Verdadero como jodidamente soy.

La Compasión no se impone: surge.

La Compasión no se trabaja: es espontánea.

La Compasión no se fuerza: es amable.

Sentir Compasión es Amar en su esencia más pura: deseando con todo tu Ser aliviar el sufrimiento ajeno, i-n-c-o-n-d-i-c-i-o-n-a-l-m-e-n-t-e, sin esperar recibir nada a cambio. Pero no al que se está desangrando en Chad en una jaula de Boko Haram infestada de cucarachas, no:

Al vecino del 7º que lleva 20 años sin sonreírte en el ascensor ni una sola vez.

Al jefe psicópata que te hace meter 45 horas a la semana.

Al tío que se te para al lado en el semáforo con cara de odio.

A las 3 chicas eslavas con bebés del supermercado de todos los días.

Al gitano que tienes mendigando en la esquina de tu casa.

A tu padre.

A tu madre.

A tu hermana.

Porque el odio no es lo opuesto del Amor sino que lo es el MIEDO.

Y porque si el Amor y la Compasión por el

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PRÓXIMO-PRÓJIMO

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no son la respuesta a TODAS las putas preguntas entonces que paren,

que yo me bajo.

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¡Manoloooo, mete el gif del buda en el lago, que esto no es nada Sirio!

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17 comentarios en “Compasión con pasión.

  1. Un@ de vosotr@s ha osado escribirme este email a cuento de esta entrada. Sin su permiso (roVa para sanar y tal), lo copiopego porque, en mi opinionosa opinión es jodidamente brillante. Y, encima, me ha emocionado hasta las vísceras, recordándome cómo mi anciano padre osó perdonarme durante mi último ingreso en el hospital psiquiátrico y del que estos días hace 1 año. Gracias papá.

    Lo primero:

    Gracias por tu honestidad en tu última entrada. Me quito el sombrero ante tu entrañable (“desde las entrañas”) DESEO. VERDADERO (por más que digan lo que digan los mierdecillas de la posverdad) de VERDAD+BELLEZA+BIEN

    Gracias por superar la tentación de querer “ser bueno”, y osar ser quien eres. Chapó.

    Pero me veo ante la necesidad de decirte tan sólo una o dos cosas mientras estoy en clase, muy breves. Si no, esa voz de la conciencia, agathos daimon que afirmaba Sócrates, me taladrará.

    Sí, los pobres pueden, y generalmente son, unos auténticos hijos de puta. El prójimo, más próximo, puede ser un auténtico CABRÓN. Pero eso no quita que OSEMOS con valor y algo de ÉPICA, deportivamente, BUSCAR EL BIEN.

    Esto tú ya lo sabes, de sobra.

    Esta es precisamente la “LEY” tan jodidamente mal entendida del decálogo, que no es un legalismo flotando en el éter, sino un no-se-qué que te impele al ver el ROSTRO del próximo y ante el cual tienes que hacer algo. Es decir, que no hay LEY sin historias que hay detrás… No hay ley sin vícitmas trituradas.

    Ahora bien, creo, y de aquí ad-viene la fe que me ATREVO a anunciar a pesar de que mi familia, mis amigos, mis seres queridos y la gente más cercana me llama idiota, carca, fundamentalista, cortito, imbécil, lego, dogmático, etc. etc. etc…

    que tras esta compasión HAY UN ESCALÓN MÁS, que sí es, por decirlo así, el trampolín ¿abismal? para des-cubrirse como ese caballero de la fe que decía un tal kir-ke-gooord…

    Unos padres con hijo drogadicto. Este hijo les roba para pillar grifa. Los padres lo saben. El padre le echa la bronca, le dice que es un cabrón, etc. Los padres se quedan hasta sin dinero para pagar las facturas. Este drogadicto hasta pega brutalmente a su madre por rabia por no poder pincharse… Y, sin embargo…

    …la madre sigue poniéndole un plato de comida en la mesa.

    Esto es, la madre perdona a su hijo.

    ¿Cómo se ubica este drogadicto ante este acto de perdón?

    Yo me atrevería a decir que se ubica sub iudice, esto es, bajo un juicio. No le queda más remedio, incluso si quiere obviarlo, incluso si quiere no verlo, que responder. A esta realidad que se le impone.

    Tiene que optar por algo a partir de ese plato de comida puesto tras el perdón de su madre. No le queda más remedio.

    ¿Me explico?

    Me gusta

  2. He sido rescatada dos veces: la primera vez fue por la belleza, la segunda por el amor…

    Hace años en uno de mis momentos más bajos tuve un sueño sanador y me desperté sin una profunda herida emocional que me atormentaba. Había estado tres días sin poder parar de llorar y no sabía cómo iba a poder seguir adelante con tanto dolor, y tuve ese sueño, que no sé muy bien cómo poner en palabras, donde me curó un inmenso amor. Durante meses en una especie de in crescendo me descubría sintiendo un gran amor por todo y por todos y cada vez era más fuerte… tenía ataques de amor en los cuales, por ejemplo, quería arrodillarme a los pies de mi jefe (con el que apenas hablo) para besárselos. Pensaba que iba a salir volando y un día seriamente le dije a no sé quién que no iba poder soportar aquello sin romperme y que no podía más… al día siguiente, todo aquello desapareció. Y volvió la vida gris de siempre con su ansiedad y frustraciones y también con sus buenos ratos pero todos ellos muy normalizados… Por las creencias que he mamado he vivido con la compasión idealizada y he descubierto que desde un ego que quiere ser bueno, la compasión es una trampa. Y he tragado muchas cosas para alimentar a ese ego de bondad y ahora casi que prefiero ser mala, aunque no me salga del todo… la compasión solo puede ser verdadera desde el desapego, lo cual es un especie de contradicción…

    Mi leitmotiv ahora es ese de que “cada palo aguante su vela”. Empatía sí, echar una mano, colaborar, a todo eso un sí rotundo pero yo solo me puedo salvar ya mí misma y en estos momentos de mi vida, aspiro a un tercer rescate, al rescate por el poder y supongo que ese no vendrá por gracia sino por conquista…

    Es un placer volver a leerte, ¿conoces la película “El círculo de hierro”? la he visto hace poco y tiene mucha chicha

    un fuerte abrazo

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  3. …y cuando creía que ya lo había leido todo, va el Nosce y le pega otra vuelta de tuerca más a mi mindfuck!
    De los 6 años que te llevo leyendo enganchado, quizas esta entrada esté en el top 5 de las mejores entradas de toda la vida del blog.
    “Y porque si el Amor y la Compasión por el
    PRÓXIMO-PRÓJIMO
    no son la respuesta a TODAS las putas preguntas entonces que paren,
    que yo me bajo.”
    ¡me voy a hacer una kamiseta con eso!
    Gracias tito Nosce por ser y hacer quien eres y haces.

    namasté

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  4. Hola Nosce…
    Perdón por “pipear” tus post últimamente y no intervenir.
    Llevas un par de post que me han tocado de lleno… Pero comentar de este último, lo de tu “don”, que es el mío también… Ya tú sabes, que también he tenido la ocasión de experimentar varias crisis sicóticas a lo largo de los años. Y lo bien que describes lo que uno siente, esa falta de miedo, esa conexión con lo sagrado, con uno mismo y con todos… En fin , no voy a repetir lo expuesto.
    Te comenté que trabajé de policía que no lo sentía ni lo era, sólo era un sucio trabajo, despreciable para mí, por lo que hice, ví, consentí, omití, etc… Pero es que dándole vueltas después de mi primer ingreso me dí cuenta de que he vivido una crisis sicótica durante al menos tres años seguidos, sin recibir tratamiento, ni darme cuenta de mi estado. Todo esto es un poco ” demensial” ;), pero es así… Las cosas que hice durante esos años fueron tremendas. No tengo tiempo ni palabras para comentar absolutamente todo lo que hice… Pero por darte/os algunos ejemplos decirte que me dedicaba a soltar a detenidos por delitos; siempre que no hubieran hecho daño a personas, y cuando el daño material era resarcido (bien por seguros , etc). Hablaba con las personas y sólo les pedía que cuando yo trabajase no hicieran nada malo para que no nos encontráramos de nuevo. Les daba oportunidades… Llegóa aser algo increíble, porque cuando patrullaba por al ciudad “los choros” (en el argot polisial delincuentes) me saludaban y sonreían y se comportaban. Siempre les hablaba de tú a tú, como si fueran queridos colegas, menores que habái que salvar y ayudar, y darles nuevas oportunidades… Es más hasta les enseñaba a robar, a quién y cómo… Nunca a los pobres, nunca en el barrio, a escoger objetivos… En fins… Policialmente estaba muy bien considerado, sin duda creo , bueno lo sé, que era uno de los policias más respetados de toda la ciudad… Aunque esa falta de hipocresía también me daba mis problemas con compañeros y demás, pero como veían que no tenía miedo a nada, ni a nadie, no decían ni “mú”… Siempre que había un ingreso psiquiátrico forzoso por orden judicial de alguna persona y yo trabajaba me llamaban a mi para que fuera, porque la gente tenái miedo… Y la verdad que cuando esa persona y yo nos mirábamos a los ojos… Zas… Era todo compasión y amor en ambos… Se tranquilizaban, les acompañaba y ya está. Si era el caso de alguno violento, lo mismo, llegaba, le miraba, me miraba y relajado, sin problemas… Y no te cuento que haya sido un caso o dos, no muchos más… Al menos una decena. Puedo decir que cuándo les miraba a los ojos sentía como si fueran de mi familia, veía la familiaridad en sus rasgos… Era algo tremendo.
    Otro ejemplo: Maxi era un toxicómano “de-mente” también, que vivia en la calle, que conocí un día de esos en que lo ingresaban y me hice su amigo. Tuvo varias crisis y en ambas le ayudé. Cuando nos veíamos mientras trabajaba, siempre le invitaba a desayunar y le daba algo de dinero para que comiera o se pusiera o hiciera lo que le saliera de los cojones… Un día estaba de uniforme sentado con él en una mesa de un bar, y cuando me iba, después de darle dinero, me paró un Sr. y me dió la enhorabuena, porque decía que nunca había visto en todo el mundo que había recorrido, a un policía dar limosna a un mendigo y desayunar con él en público… Yo le dije, no sé Sr., yo no soy Policía, soy una persona que trabaja de esto… Él podría ser su hijo o mi hermano y creo que se debe un respeto como el que me tiene a mi. Además era una buena persona, inteligente y capaz. Con una adicción y unos problemas personales que le habían hundido. Al fnal le dije, ” this is Spain”… “This is Ibiza”… 😉
    El primer día que trabajé en la calle un veterano me dijo: ” el respeto se hace al Policía, no a la Policía”… Este tipo era el más temido y odiado en al ciudad… Por sus métodos brutales… Poco tiempo después, él se retiro y ocupé su sitio, pero con otros métodos: bondad y amor, sin miedo.

    Otro día rajo más…
    Saluti:

    Me gusta

    1. Siempre que había un ingreso psiquiátrico forzoso por orden judicial de alguna persona y yo trabajaba me llamaban a mi para que fuera, porque la gente tenái miedo… Y la verdad que cuando esa persona y yo nos mirábamos a los ojos… Zas… Era todo compasión y amor en ambos… Se tranquilizaban, les acompañaba y ya está. Si era el caso de alguno violento, lo mismo, llegaba, le miraba, me miraba y relajado, sin problemas… Y no te cuento que haya sido un caso o dos, no muchos más… Al menos una decena. Puedo decir que cuándo les miraba a los ojos sentía como si fueran de mi familia, veía la familiaridad en sus rasgos… Era algo tremendo.

      Empatizo completamente con lo que nos describes, querido runa2sieg.

      Durante mis ingresos forzosos a mí también me “llamaban” para tranquilizar a los nuevos. Al principio, médicos, enfermer@s y celadores estaban muy reticentes —cuando venía uno muy agresivo pensaban que se iba a liar la cosa aún más—, pero cuando veían que después de mirarnos a los ojos y charlar con el asustado novicio —eran pacientes que nunca antes habían tenido un ingreso, el resto estaban más que curaos de espanto— durante 1 minuto se quedaban más suaves que la seda y aceptaban el [puto] ingreso de buena gana, entonces ya me los encasquetaban quasitodos a mí…

      [Esto tampoco lo he contado nunca.]

      En fin, los pequeños gajes del oficio loqueril… 😆

      Y no, no te perdono que leas y no comentes más a menudo por aqüí. 😛

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