Avalokiteshvara अवलोकितेश्वर o Cómo sobrevivir a pensamientos suicidas y a 6 ingresos en un Hospital Psiquiátrico.

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“Si sacas lo que está dentro de ti, lo que tienes te Salvará.
Pero si no lo tenéis dentro, aquello que no tenéis en vosotros mismos os matará»

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Durante 2013-2014 tuve pensamientos suicidas de forma recurrente provocados por una anhedonia brutal y después por sufrir el Síndrome de Abstinencia a las Benzodiacepinas, además del sufrimiento que te producen hasta 6 ingresos en un Hospital Psiquiátrico (cada ingreso dura no menos de 20 días, 26 días es mi récord) en el que lo único que tienes por hacer es pasear dos pasillos de 40 metros cada uno durante todo el día y-ya-está.

Los días se te hacen eternos y da igual que les digas a los médicos que estás bien y que tú te sientes bien: estás etiquetado con la etiqueta bipolar en manía y eso es todo lo que importa. De esos 26 días, sobraban 20.

Es muy frustrante y la sensación de impotencia es gigantesca. Imaginad que os sucediera a vosotros, que de repente os vienen 3 policías a casa, entran en vuestra habitación, dándoos un susto de muerte mientras os retuercen la muñeca (es por tu seguridad me dijeron, literalmente) amenazan con esposaros, estando vosotros completamente pasivos y de buenas a primeras os véis en un hospital atados de pies y manos a una cama (en UK y en varios países de la Unión Europea eso está prohibido) durante un día y medio, sin haber hecho ni lo más mínimo ni haberte comportado de forma violenta alguna. Mi récord de contención mecánica (como eufemísticamente llaman a atarte a una puta cama) son 5 días seguidos. Día, tarde y noche los 5 días seguidos, sí.

 

Mi única libertad era gritar durante horas de forma salvaje sin que te hicieran ni puto caso para que vinieran a ayudarte a hacer tus necesidades —más humillante, imposible—, o para darte de beber, escupir a una pared o incluso a alguna enfermera en la puta cara por lo que me estaban haciendo y cagarme y mearme encima para que se jodieran y tuvieran que limpiarlo ellos —hasta que te ponen pañales, claro—. Me enciendo sólo escribiendo este párrafo, pero bueno: Respira. Acepta. Ama.

La única parte del día que se te hace muy buena es cuando familiares y amigos vienen a visitarte. Por cierto David T. : gracias. Y David R.: no has venido a verme nunca y nos conocemos desde hace 38 años. Tú sabrás, yo te voy a seguir queriendo igual, sólo te diré que lo que das te lo das y lo que no das te lo quitas. Es del pesao de Jodorowsky, sí, pero lo hago mío. Ah, esperad, si da igual porque jamás leéis mi blog, que os la suda —e incluso os da miedo— tanto Amor. 😀 Bueno, vosotros veréis…

No soy budista, ni católico ni judío ni musulmán ni pastafarista: la única Divinidad a la que (procuro) rendir pleitesía es a mi Sí-Mismo. Esa chispa divina de la que hablaban los gnósticos que (supuestamente) es una y la misma y está presente en cada uno de nosotros. Ser Esencial lo llaman otros.

Megalomanía lo llamarán algunos: hipócritas pero sobre todo ignorantes de sí mismos les llamo yo a ellos. También les llamo “normales”. Vamos, tulliditos nosceteipsumistas.

Pues, como iba diciendo, no soy budista pero sí sintonizo profundamente con lo que representa Avalokiteshvara.

Simplemente diré que Avalokiteshvará es el buda (andrógino, representa lo masculino y lo femenino, la unión de Samsara y Nirvana) de la Compasión infinita. Vamos, el que Ama pero a lo bestia. Para muchos budistas, Avalokiteshvara se manifestó en su forma humana en la figura del Chus de Nazareth. Pues bueno. Pues vale.

Avalokiteshvara significa el que “mira hacia abajo” y que juró la liberación del sufrimiento de todos los seres sintientes del Metaverso y que también juró no titubear ni un sólo instante en su misión o cortaría su cuerpo en pedazos.

Durante mi experiencia con hongos hubo (al menos) 3 cosas que me “descargué” de ese supuesto almacén de sabiduría infinita llamado ¿Akasha? para los teósofos.

  1. Todas las potencias del Ser, Son.
  2. Respira. Acepta. Ama.
  3. (incógnita)

Escuchar durante horas y horas y más horas y más horas con mis auriculares —el único privilegio que te dejan— este mantra de Avalokiteshvara mientras iba pronunciando para mis adentros el Respira. Acepta. Ama.” y tratando de sentirlas en lo más profundo de mi Corazón, evitó que me suicidara en 2013-2014 y me ayudó a sobrevivir a cada ingreso. Además, ayuda a no pensar, pues tanto la depresión como el sufrimiento le llevan a uno a lo mental, en lugar de bajar al Corazón., que es en el único lugar donde puede estar la sanación. Opinodeque.

He escrito esta entrada porque ya sois varios los proto-suicidas que os habéis puesto en contacto conmigo por correo para confesarme cosas que no le habéis contado a nadie antes: gracias por depositar en mi vuestra confianza.

Creo firmemente que, independiente del creo o no-credo de cada uno, la Compasión infinita por todos los seres sintientes nos salva. El Amar a lo bestia y el Aceptar el momento presente tal cual es, sí.

No me pidáis más consejo aparte de llevar unos horarios de sueño fijos, hacer dieta sana y ejercicio moderado. Respira. Acepta. Ama. es el otro único no-consejo que tengo para daros. Y digo no me pidáis más consejo no porque no quiera hablar con vosotros de ellos —estaré encantado de acompañaros al menos lo que me hubiera gustado a mí que otros me hubieran acompañado— pero es que no tengo más “consejo” para vosotros que ese.

Probad si gustáis. Después me contáis: yo simplemente comparto lo que a mí me funcionó.

Quien quiera, que busque el significado del mantra.

Respira. Acepta. Ama.

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Sinead O’Connor, bipolar.

“Todos los artistas tienen en común la experiencia de la distancia insondable que existe entre la obra de sus manos, por lograda que sea, y la perfección fulgurante de la belleza percibida en el fervor del momento creativo: lo que logran expresar en lo que pintan, esculpen o crean es sólo un tenue reflejo del esplendor que durante unos instantes ha brillado ante los ojos de su espíritu.

Papa Juan Pablo II

sino